Hace un par de semanas una voz me decía del otro lado del celular “¿para qué se embarazó si sabía que estaba estudiando?”, en el momento no podía creer lo que escuchaba, primero sentí como si puñales atravesaran mi estómago pero seguido, de una forma indescriptible, la ira se apoderó de mi, nunca en mi vida había tenido ese sentimiento con tal magnitud, él hablaba de mi hijo y él es el padre.
La
leona que despertó se defendió casi por instinto, mis palabras fueron como
garras que escudaban lo que para mi es sagrado, el nacimiento de mi bebé. Solo
recuerdo haber terminado de expresarle mi enojo, colgar el teléfono y
acurrucarme a llorar, cual cachorro con frío.
Hoy
con mi mente en frío y sin que el enojo hable por mi puedo decir que yo no
elegí ser madre, ¡Gracias a Dios! No me malinterpreten, le doy gracias a Dios
que yo no decidí quedar embarazada porque si por mi fuera probablemente ese
momento nunca hubiera llegado o de pasar, sería hasta alrededor de los 30 años.
Cuantas
cosas me estaría perdiendo, y aunque es bastante difícil cuidar a un niño y
estudiar a la vez, para mi no hay sentimiento más hermoso y gratificante que el
tener cada noche a mi lado a un ser que es la máxima expresión de amor, que
llena cada rincón de mi corazón y que se convirtió en mi compañero de vida.
A
veces hay que aguantar dedos señaladores porque se es madre soltera pero todo,
absolutamente todo vale la pena cuando esos pequeños bracitos me reciben al
llegar de la universidad, son
sentimientos que hace 3 años no me hubieran hecho falta pero los que hoy le dan
sentido a mi vida.
Yo
no planeé quedar embarazada, al contrario, no quería ni imaginarlo porque lo
veía como la manera de echar a perder mi vida, pero si esa sorpresa no hubiera
llegado el 25 de agosto del 2014, no tendría esas ganas de luchar y no le
perdería el miedo a los grandes retos porque por sí solo, criar a mi bebé es un
gran reto.
No
elegí ser madre, pero la vida no se trata solo de lo que uno quiere, si no de
lo que Dios cree mejor para nosotros. Hoy puedo entender el propósito
de Joshua en mi vida y si algún día llegas a leer esto mi amor, quiero que
sepas que eres el regalo más hermoso que pude haber recibido, gracias por
enseñarme que los ángeles no siempre vienen con alas, a veces solo te dicen
mamá.

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