martes, 24 de febrero de 2015

Seguimos esperando una educación gratuita

Desde que recuerdo haber estado en un aula siempre escuché hablar de la educación obligatoria y gratuita, claro que en ese momento no le daba mucha importancia , sin embargo, conforme avanzaba de nivel noté que era extraño que siendo gratuita mis papás hacían una gran inversión cada año.

No creo ser la única que analizó esto, matricula, libros, uniformes, cuadernos y meriendas, definitivamente nada de esto llegó por correo sin costo alguno, pero esto no es nada comparado con lo que sería mi mayor problema; la universidad.


Al año, miles de jóvenes pagan para hacer un examen que les de opción a un campo en las universidades públicas sin garantizar nada, todo depende de promedios y que tantos solicitantes hayan.

En el 2013 más de 40 mil alumnos hicieron  la prueba de admisión de los cuales solo 12 mil lograron estar en las aulas de la UCR y UNA para el 2014, es decir, más del 60% se quedó sin su educación "gratuita" y lo escribo entre comillas porque de todas formas habría que costear matrícula y materias, entre otros.

¿Qué sucede con ese 60% de jóvenes no son admitidos?, unos cuantos podrán costear una universidad privada con gran esfuerzo, otros deberán recurrir a prestamos y los demás probablemente a trabajar y esperar al siguiente año para probar suerte nuevamente en esa lotería llamada educación pública.

Nadie pone en tela de duda la calidad de las universidades, pero el sistema tan tedioso que conlleva hacer una simple matricula nos recuerda que estamos en un país donde un simple trámite se convierte en toda una odisea, y que claramente desde que estamos en la escuela no son capaces de dejarnos en claro su definición de "gratuita".

Hacerse cargo del sueldo de los profesores e infraestructura es suficiente para ellos decir que en Costa Rica la educación no tiene costo, como si los estudiantes anotaran en rocas y escribieran con estacas de madera,

martes, 17 de febrero de 2015

La voz de quienes no se pueden defender

Que fácil es atacar a alguien cuando este no se puede defender, ejemplo claro, los niños. Muchos pensarían que este tema queda resuelto con una entidad que se encargue de estos casos, pero en nuestro país la realidad es que el Patronato Nacional de la Infancia es bastante inoperante.

Desde hace ya varios años se viene alertando, el PANI no da abasto por sí solo para cubrir la demanda del país. Desde el 2012  la gerente técnica del patronato Ana María Rojas declaró que solo en ese año, más de 12 mil denuncias se quedaron sin atender, y para el primer semestre del 2013 ya llevaban 4 mil contabilizadas que no pasaron de ser solo eso, una denuncia.

El PANI se excusa bajo la falta de recurso humano, sin embargo, la misma institución determinó la falta  de documentación correspondiente a cada caso que atienden y del seguimiento que se le da, con ello el gobierno no les puede ampliar el presupuesto para contrataciones.

Se hace una campaña en medios de comunicación para que las personas denuncien los actos de agresión a menores que conozcan, sin embargo, de que vale si al final pasarán a ser una simple llamada. Se necesita seguridad plena de que se atenderán el 100% de las acusaciones.

No se puede confiar en una entidad que "se pone las pilas" realmente hasta que la desgracia sucede, niños desaparecidos por los mismos familiares, bebés muertos a causa de las agresiones en manos de sus propios padres, no todo se puede arreglar en un albergue, un niño necesita también amor.

El PANI debe iniciar por ordenarse y así poder optar por más personal para dar a basto. Si van a ser la voz de todos esos inocentes agredidos o en situaciones insalubres primero deben demostrar que de verdad pueden cubrir cada una de las denuncias que les llegan al año o de lo contrario el gobierno deberá tomar armas en el asunto.

¿Qué hizo un niño de tan solo 2 años para merecer que lo abusaran y torturan, un bebé de 3 meses para ser sacudido al punto de daños cerebrales, o una niña de 6 años que no tenía la culpa que su mamá la dejara sola con familiares que no eran de confianza?

Ellos sufren,
pero no solos, nosotros también sentimos una punzada en el corazón al saber que se pudo evitar cada uno de estos hechos lamentables con una empresa que promete defenderlos pero a la hora de la verdad deciden darle largas al asunto.