No creo ser la única que analizó esto, matricula, libros, uniformes, cuadernos y meriendas, definitivamente nada de esto llegó por correo sin costo alguno, pero esto no es nada comparado con lo que sería mi mayor problema; la universidad.
Al año, miles de jóvenes pagan para hacer un examen que les de opción a un campo en las universidades públicas sin garantizar nada, todo depende de promedios y que tantos solicitantes hayan.
En el 2013 más de 40 mil alumnos hicieron la prueba de admisión de los cuales solo 12 mil lograron estar en las aulas de la UCR y UNA para el 2014, es decir, más del 60% se quedó sin su educación "gratuita" y lo escribo entre comillas porque de todas formas habría que costear matrícula y materias, entre otros.
¿Qué sucede con ese 60% de jóvenes no son admitidos?, unos cuantos podrán costear una universidad privada con gran esfuerzo, otros deberán recurrir a prestamos y los demás probablemente a trabajar y esperar al siguiente año para probar suerte nuevamente en esa lotería llamada educación pública.
Nadie pone en tela de duda la calidad de las universidades, pero el sistema tan tedioso que conlleva hacer una simple matricula nos recuerda que estamos en un país donde un simple trámite se convierte en toda una odisea, y que claramente desde que estamos en la escuela no son capaces de dejarnos en claro su definición de "gratuita".Hacerse cargo del sueldo de los profesores e infraestructura es suficiente para ellos decir que en Costa Rica la educación no tiene costo, como si los estudiantes anotaran en rocas y escribieran con estacas de madera,

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