¿En qué momento se nos va esto?¿Cuando es que perdemos la capacidad de ser tan auténticos?, que bonito sería agregar todo esto a nuestra vida adulta, o mejor aún, seguir siendo simplemente niños a nuestros veinte, treinta, cuarenta, cincuenta, o cuantos años vivamos.
Cuando crecemos olvidamos tanto disfrutar la vida y todo se convierte en seriedad, las responsabilidades nos abruman, la avaricia en muchos se hace presente, la tecnología nos convierte en robots y dependemos de cosas tan banas cuando antes con solo un latir del corazón bastaba.
Hoy un niño identifica un billete por el mono que viene dibujado con un fondo amarillo, mientras los grandes llegamos a dejar de dormir por sumar unos cuantos "monos" a nuestra billetera. Un niño que duerme tarde sacrifica horas de curiosos sueños, nosotros solo lo vemos como falta de descanso.
Cuanta esencia perdemos con el pasar de los años, y nos escudamos en la idea de forjarse un futuro mejor y cumplir metas, pero que hermoso sería desconectarnos un ratito durante el día y volver a nuestra época de kinder, donde la verdadera preocupación era el color con el que pintaría el dibujo que hicimos para papi o mami, donde la verdadera "torta" era mojarse sin permiso.
Hoy quiero volver a tener miedo porque me mojé haciendo algo a escondidas, y que el dibujo tenga todos los colores hermosamente poco combinados, quiero volver a chollarme las rodillas aprendiendo a andar en bici y no perder mi tiempo en una presa, quiero regresar y no preocuparme por mis tennis sucias o pelo desordenado, sería una verdadera terapia tan solo un momento, volver a ser una niña.


No hay comentarios:
Publicar un comentario