martes, 27 de enero de 2015

Un ángel terrenal y otro celestial

Existen dos seres que me enseñan cada día que ya sea con 92 años o tan solo 5 meses de edad, todos renacemos a lo largo de la vida. Me considero afortunada de poder "rajar" que tengo dos ángeles, una me cuida desde los más alto y aún la llamo MAMÁ aunque no me tuviera en su vientre. A ella dedico cada momento de gloria.
Mi otro angelito apenas y balbucea pero es la personita de la que más aprendo continuamente, Joshua es quién creció en mi vientre y lo tomo como un regalo de la vida que me enseñó el porqué cada salida del sol es un volver a nacer.


Si no nos reinventamos, morimos interiormente en un cuerpo que envejece sin motivos para seguir luchando. Gracias a mis dos ángeles hoy no solo trato de ser mejor persona, también quiero dejar huella en todo lo que hago y en quienes me acompañan día a día, porque cada amanecer es un renacer y cada renacer una oportunidad de no ser uno más del montón

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